Alessia Di Bari

palabrería barata – o no tanto-

se acabó la vacación AgopmMon, 24 Aug 2009 19:32:24 +00002352009 20, 2009

No sé exactamente sobre qué escribir, sólo sé que tengo que hacerlo. Hoy no ha sido el mejor de los días. Se acabó la vacación, estoy de regreso en el D.F. – mi casa- pero nada ha salido bien.

Desde que llegué ha sido desperfecto tras desperfecto – y como la perfecta me llaman- pues no he estado nada radiante, todo lo contrario. He echado chispas todo el día.

 

Apenas entré a mi casa, estaba todo desordenado. Intento entrar a mi cuarto y la puerta atorada, pero no sólo eso, descompuesta; no la podía abrir. Es una puerta de doble hoja, yo supongo que se salió del riel o algo parecido, pero la pregunta del millón es ¿quién fue la autora intelectual de semejante acontecimiento? Puesto que sucedió en mi ausencia, nadie sabe qué pasó – una de las desventajas de compartir departamento-. 

En fin, como pude, la abrí y cuando logré entrar, mi cuarto no estaba como lo dejé y me molestó todavía más. Además, para terminar el cuadro, hay unos muebles que están sobrando y están achocados en mi cuarto… ¡un alfiler más y me salgo yo del cuarto!

 

Traigo el coraje atravesado desde la mañana, no me lo he podido quitar con nada. Me moría de hambre, fui a comer y la comida –obviamente- me sentó pésimo. Me siento mal, tengo náusea, estoy mareada, tengo migraña y ¡no puedo cerrar la puerta de mi cuarto!

Me quiero dormir, pero no tengo sueño y no puedo dormir con la puerta abierta.

Tengo ganas de gritar, pero los gritos se ahogan en la garganta. De cualquier forma, no sirve de nada, no me va a solucionar el problema. No es como que metiéndole un grito a la puerta se compone.

 

Ya hablé para que vengan a componer la puerta, pero no pueden venir hasta el miércoles y quiero ver en cuánto me va a salir el chistecito… como si estuviera de humor para gastos inútiles.

 

En estos momentos es cuando extraño la vida que tenía antes, cuando vivía sola. Si pasaba algo, tenía claro quién había sido, sólo podía haber sido yo. En cambio ahora – con 3 pares más de manitas- pudo ser cualquiera. Una de mis roomies tiene la conciencia tranquila porque dice que ella no fue –y le creo-,  la otra no la he visto y la chava que nos ayuda con la limpieza viene mañana… ya veremos si aparece la responsable. En una de esas fue el viento, las almas en pena, algún tipo de duende travieso o la fatalidad que simplemente decidió actuar sin más ni más.

 

¡Qué poco me duró la tranquilidad de las vacaciones! Tan bien que estaba…relajadita, sonriente y feliz.

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