Alessia Di Bari

palabrería barata – o no tanto-

Dejémoselo al destino AgoamFri, 30 Aug 2013 01:49:43 +00002412013 20, 2009

Filed under: Sin categoría — Alessia Di Bari @ 1:49 AM
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Esta nueva actitud mía me cae muy bien. Si bien, hoy estoy un poco triste porque se me juntaron varias cosas, sé que voy a salir adelante y sacaré provecho al máximo de todo lo que estoy viviendo. Simplemente lo sé. Tener ESA certeza, hace TODA la diferencia.

 

Es curioso sentir que valgo la pena, he trabajado mucho para sentirme así de bien y ahora que me la empiezo a creer, es una sensación rara –aunque muy agradable-.

 

Unos días antes de mi cumpleaños me di cuenta que no estoy buscando pareja, pero me fui al otro extremo… me comprometí con divertirme y darme a todo aquel que se me antojara y se cruzara por mi camino. Mi auto-regalo de cumpleaños 30, fueron 30 besos de 30 personas diferentes –conocidos y desconocidos-. Agarré parejo: hombres, mujeres, quimeras ¡todo se valía! ¿Y saben qué? ¡La pasé bomba! Me divertí muchísimo y celebré como las grandes mi cumpleaños… no me arrepiento ni por un segundo.

 

Hoy, me doy cuenta que si bien me siento muy a gusto con mi nueva sensación interna y con estas ganas de comerme al mundo, estaba en una posición que he criticado más de una vez: estaba siendo categórica y cerrada con ser abierta. Como siempre, la vida hizo de las suyas, conocí a alguien que me encantó y ya “no me quise portar mal”… lo que me hizo agarrar un muy mal trip porque yo ya había decidido que no quería estar con nadie.

 

Para no hacer largo el cuento, porque –en realidad es corto-, hoy –con la ayuda de mi mejor amigo- llegué a la conclusión de que estar “abierta a las posibilidades y divertirme en el proceso” es justo lo que necesito. Lo que sea que ocurra está bien… si conozco a alguien para pasar una noche… ¡bienvenido! Y si es para toda la vida ¡también bienvenido! Veremos que nos depara el destino.

 

 

 

Obsesión desconocida

Filed under: Sin categoría — Alessia Di Bari @ 1:47 AM
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No entiendo qué de ti me obsesiona tanto… te he visto 2 veces en  mi vida. Mi atracción por ti es ridícula, no la entiendo y no pretendo hacerlo. ¿Lo único que me ocupa? Concretar una cita más contigo.

Lo sé, sueno la más stalker de mi edad… ¡y sí! Pero no al nivel de enfermedad con el que sueno en este escrito.

 

¿Alguien se ha sentido así alguna vez? Con una ganas irrefrenables de agarrarse a los besos, caricias, toqueteos y demás artilugios amorosos con alguien que apenas conoce.

 

Sé que puedo estar con más hombres, pero quiero estar contigo. Sueño con el sabor de tu piel, la combinación de tu sudor con el mío y esa boca –delgadita- pero con ganas de comerse al mundo… ¡y a mí!

Tus manos recorriendo mi cuerpo, dejándose llevar por el ímpetu carnal. Si tan sólo te dieras chance, te atreverías a vivir, a poner en acción los músculos de la pasión –un tanto atrofiados por el miedo y el conformismo de vivir en una relación de años que (hasta donde sé) no te lleva a ningún lado-.

 

Cuando leo lo que escribo me desconozco en mis propias palabras. Ok, sí, soy intensa… ¡pero hay niveles! No sé por qué, cuando escribo sale mi parte más dramática, intensa, exagerada, etc.

 

Definitivamente, mi atracción por ti no es “normal”. Lo curioso –si es que se le puede llamar así- es que me da por etapas. Tengo momentos en los que prácticamente no pienso en ti, estoy tranquila y clara con que –probablemente- no nos volvamos a ver y me da tranquilidad. Otros, como hoy, donde no puedo dejar de pensar en ti y se me va el día ideando cómo toparme contigo “casualmente” en algún sitio de los que acostumbras visitar… que dicho sea de paso ¡no tengo la más reputísima idea cuál sea! Lo cual, complica mi plan estratégico a seguir.

 

Cuando me escucho a mí misma diciendo estas estupideces, me doy risa; pero una cosa no quita la otra. Que sepa que es una tontería idear planes y más planes para “toparme casualmente” contigo, no quiere decir que no los idee.

Además, otra cosa que me da risa, es que –seguro- si me llegara a topar contigo salgo corriendo, hago el peor ridículo de la historia, paso de largo o cualquier otro tipo de pendejada autoboicoteadora porque –honestamente- no sabría qué hacer si te veo.

 

Me pongo demasiado nerviosa cuando estoy cerca de tí, no atino a decir nada coherente en tu presencia, me siento tonta, las palabras no salen fácil –sino es pa’ decir tonterías-.En fin, no soy mi mejor yo las veces que te he visto, los nervios hacen de las suyas y no puedo controlar la verborrea –sin sentido- que sale de mi ser. Es como si te quisiera mostrar que estoy chida y que sí se de lo que hablo y –seguramente-, logro el efecto contrario.

 

Yo siento que sí te gusto. Cosa extraña, porque normalmente me cuesta trabajo notar cuando le gusto a alguien. Contigo es diferente.

Aunque, acto seguido, entra mi cabeza: “¿No será que como a ti te gusta mucho, quieres sentir/creer que a él también?” Y podría ser. Tal vez, sólo te pones nervioso porque el hecho de que sea sexóloga –como mucha gente-.

 

No sé, es muy extraño. Las dos veces que te he visto, he sentido que salen chispas entre nosotros. Según mi locura y yo, estamos convencidas que este pedo es de ida y vuelta. La última vez que te vi, te sentí súper nervioso y atolondrado… como no sabiendo muy bien qué hacer conmigo.

Yo andaba mucho más risueña y gritona de la cuenta. Qué estrés. No tengo idea si te diste cuenta que yo moría del nervio, pero estaba hecha un desastre… no sé ni cómo le hice. Creo que el sentirte igual o más nervioso que yo, me tranquilizó un poco. No sé, estuvo muy chistoso. Igual y ya lo distorsioné en mi recuerdo, pero según yo, ¡te gustó lo que viste!

 

Espero no estar percibiendo erróneamente, porque a mi ¡me encantó lo que vi! No sé cómo describir la atracción que siento por ti, ni tengo idea qué haría si algún día –de hecho- me correspondieras el halago y te animaras a salir conmigo. Eres de esos hombres que me encantan, seguramente porque sé que no puedes ser para mí.

 

 

NOTA. De verdad qué risa cuando leí lo que les acabo de postear. Tuve que hacer un esfuerzo importante en recordar de quién estaba hablando, pero me pareció divertido postear mis intensidades -de hace unos años- que me topé mientras buscaba unos archivos. Espero se rían tanto como yo. 

 

¡Qué susto!

Hace poco uno de mis pacientes, terminando la consulta me dijo: “yo sé porque no tienes novio”. Yo, entré en shock y pregunté por qué –con más miedo que ganas de escuchar la respuesta-… llevo desde adolescente intentado entender el por qué y mi paciente estaba a punto de decírmelo. Imaginen el cuadro.

 

Se me queda viendo y me dice: “Asustas”. Acto seguido, mi cabeza no dejaba de decir cosas como “obvio, siempre lo he sabido, todos me lo dicen desde que soy chavita… soy muy ruda, demasiado directa, no me dejo conquistar, la más intensa de mi edad y me encanta tener la razón”.

 

Así habrá sido mi cara –entre triste y “ya lo sabía”- que decidió volver a decir: “Asustas… ¡y mucho! ¡Estás bien chida! Si fuera soltero y tu no fueras mi terapeuta, no me atrevería a invitarte a salir… me daría miedo no dar el ancho. Estás increíble”.

 

Imaginarán mi cara de sorpresa… vi venir cualquier cosa, ¡menos eso! Siempre creí que asustaba por todo lo contrario, que alguien me dijera que asusto por chida es una nueva opción y a decir verdad ¡hasta me gusta!

 

La experiencia me vino como anillo al dedo, dado que es algo en lo que he trabajado mucho. Ya saben, todo este rollo terapéutico de sentirme valiosa y estar en paz con que el hecho de que llegue una pareja no depende de mí… qué hacer cuando llegue, sí.

 

Estoy en una etapa divertida… sobre todo en el tema pareja. Siempre he sido muy curiosa y con un espíritu de científica investigadora muy sui generis que me ha llevado a experimentar y poner a prueba todo lo que le digo a mis pacientes –por ejemplo- en la búsqueda de aquel… les puedo decir todo lo que NO funciona en pareja, comprobado por una humilde servidora.

 

Y es que sí, soy intensa, apasionada, divertida, comprometida, ñoña, cinéfila, lectora, junkie de todo lo relacionado con el mundo de las terapias y el desarrollo humano, amante de la cocina, clavada con las emociones y en la búsqueda –a veces un tanto obsesiva- de ser mi mejor versión día con día. Hoy, además, orgullosa de quién soy y de todo lo que he logrado.  ¡Échense este paquetito!

 

Como alguna vez me dijo un amigo… “eres una mujer de alto mantenimiento” y sí, tal vez lo soy… pero creo que lo valgo. En paz con mi proceso y contenta con los resultados. Si llega, bienvenido; sino, nada pierdo con intentarlo.