Alessia Di Bari

palabrería barata – o no tanto-

Innombrable JunpmMon, 04 Jun 2012 17:27:10 +00001552012 20, 2009

Ni siquiera me atrevo a mencionar tu nombre. Te sueño dormida y despierta, te admiro, te veo y se me va el aire. Hablar contigo y no decirte lo mucho que provocas en mi es un tormento, las palabras se atoran en la garganta, una tras otra, esperando su turno y momento perfecto para ver la luz.

Mi cuerpo reacciona con sólo una mirada tuya. Sueño que me posees, que me haces tuya, de formas que ni siquiera tenía idea existían. Estar entre tus brazos es territorio seguro. Seguro porque, estoy clara, jamás te fijarías en mí como mujer…o al menos eso creo.

Amor prohibido, ese eres en mi vida. El hombre que tengo cerca de mi corazón y lejos de mi realidad.

No sé cómo te metiste de forma tan abrupta, entraste sin permiso y no tengo muy claro cómo sacarte. Lo peor, ¡no sé si quiero!

Es molesta tanta atracción hacia tí. Pierdo el control cuando estás cerca, me siento vulnerable y con ganas de escaparme contigo lejos de aquí. ¿Enfrentar lo que siento por tí? No sé si puedo. El precio a pagar, muy elevado, podría perderte para siempre.

Tú, no tienes idea de esto. Sólo mi corazón y yo sabemos cómo es estar cerca de tí y podemos guardar el secreto; lo hemos hecho muchas veces. Supongo que esta no es la primera, ni será la última.

Duele verte, pero duele más no saber de tí.

Escribo y me espanto de mis palabras, fluyen con tanta facilidad…

 

Reflejos que confunden

Creo que te sorpenderías igual -o más que yo- si supieras todo lo que provocas en mí. Despiertas mis más bajas pasiones y mis más escondidos, tiernos y suaves sentimientos. No entiendo cómo pasó. Me frustra haberte dejado entrar, no me diste tiempo de poner freno. No sé cómo parar.

Por el día, estás en mis pensamientos… por las noches, en mis sueños. No hay momento en que no estés presente. Lo que más asusta es… ¡que me gusta!

Mi cuerpo te desea, te busca en las noches con desesperación, se prepara para tu llegada…se abre para tí… lubrica como nunca, en espera de tí… de tus caricias, de tus besos.

Me emociona saber que te voy a ver, parezco quinceañera… nada me gusta, me ataca el nerviosismo y la falta de claridad acerca de lo que quiero hacer o deshacer. Me da miedo que todo esto se salga de control.

No sé si quiero que sepas de mi, pero siento que necesito aprovechar estos días  para que me conozcas y conocerte. ¿Y si sólo eres un reflejo de mi propio deseo?

 

Dejarte

No sé si estoy haciendo lo correcto; mi baja autoestima dice que no…. pero ¡nos merecemos mucho más que esto! Dejarte no es fácil, pero es lo mejor para los dos.

Te adoro, eres un gran hombre. Nunca pensé que alguien -algún día- me trataría tan bien como tú y por eso, te estaré muy agradecida. Ahora sé que los hombres como tú existen, aunque tú, no seas el hombre para mi.

Eres el primero que entra en mi corazón y ha sido maravilloso. No fue tan catastrófico como creí; es más, lo volvería a hacer. Gracias por cuidarme, protegerme y tenerme toda la paciencia y el amor que necesitaba para confiar, abrirme y entregarme.

Hoy, te devuelvo tus promesas y me quedo con las mías, para que seas libre de amar y de entregarlo todo con alguien más; yo, haré lo mismo -eventualmente- cuando me sienta lista.

Nos merecemos la relación de nuestros sueños, no descanses hasta encontrarla, yo haré lo propio.

De todo corazón, te deseo lo mejor.

 

Este Clima No es de Dios

Me duele saberte de otra y no poder -ni querer- hacer nada para remediarlo. Ya sé, no tiene lógica, pero así me siento.

Buscarte sería cruel… yo sé que mi sensación es momentánea. Pero, entonces qué, sino eres mío… ¿no eres de nadie?

Aunque parezca más dura… a mi también me duele no estar contigo, sé que lo disimulo bien, pero te extraño. Extraño tu mirada, tu sonrisa, tu calor, tu cuerpo cerquita del mío.

Extraño despertar y sentirte a mi lado. Me gustaba sentirme acompañada, deseada, amada. ¡Me echaste a perder! Te odio porque ahora no me conformo con cualquiera; sería manchar tu recuerdo.

Te odio porque ya no quiero un acostón y a la chingada -aunque me gusta, ¿pa’ qué negarlo?-. Quiero más, quiero el paquete ¡todo incluido!

Qué ganas de escribirte, de decirte lo mucho que te extraño, de contarte mi vida y enterarme de la tuya… #EsteClimaNoEsDeDios

 

ininteligible

¿Alguna vez han sentido que ustedes y el mundo hablan idiomas MUY diferentes? Que ustedes dicen una cosa y el mundo les responde algo totalmente fuera de lugar y de contexto.

Por ejemplo, mi mamá y yo somos muy parecidas -incluso físicamente- y sin embargo, hablamos en idiomas distintos. Lo complicado de esto, no es que hablemos idiomas distintos, sino que hasta el día de hoy no hemos encontrado un traductor -de preferencia simultáneo- que nos ayude a entender nuestros diferentes idiomas.

Necesitaríamos un decodificador que leyera y entiendiera la intención desde la que actuamos cada una y no el mensaje digital -porque es justo ese, el que no nos ha dado vida-.

Y digo mi mamá, por poner un ejemplo cotidiano… lo mismo aplica para parejas, amistades, colegas, etc… Así que, ahí les dejo el tip por si alguien se quiere aplicar, hacerse millonario y de paso ganar un premio nobel. ¡Sería el invento del siglo! Un aparato que decodifique la verdadera intención desde la cual las personas decimos algo y lo traduzca al lenguaje/idioma/dialecto de la persona con la que estamos intentando comunicarnos -sin morir en el intento-… sería una maravilla ¿no creen?

Sí, lo sé, la idea de la metacomunicación es justo esta y ¡funciona!, pero hay días -como hoy- en los que me desespero y me gustaría que existiera algún aparatito que lo hiciera por mí y de manera mucho más rápida y eficiente.

 

 

deseosa

Lo acabo de ver y no hice otra cosa más que hablar mal de mi relación -un tanto exagerado, porque no vamos TAN mal- y me siento extrañamente bien… y mal.

¡Me encanta! No sé qué tiene, pero me vuelve loca. Me le quiero ir encima ¡SIN control!

Diría una amiga (muy educada, por cierto): “me babea el flan” y no hay nada que pueda hacer para evitarlo… mi cuerpo reacciona ante su presencia. No puedo dejar de pensar en él y sí, tal vez sea obsesión… tal vez sea que ya no estoy tan a gusto con mi relación… tal vez sólo esté exagerando lo que siento por él ó tal vez, sean todas juntas… pero sea lo que sea,  tengo todas las ganas de irme a portal mal con él.

Lo escucho hablar de otras mujeres y sólo se me antoja más. Lo escucho platicar de su ex y en qué van y se me antoja. Lo escucho contar un chiste y se me antoja.  Es ridículo, no importa qué haga… ¡se me antoja!

Aunque también -estoy clara-  con todo y todo, seguramente -aunque yo cortara con mi chico- no andaría con él. No estoy del todo segura que esto sea recíproco; según yo, no soy el tipo de mujer en la que él se fijaría (sí, es la gorda hablando por mí). En fin… supongo que tiempo al tiempo y veremos en qué termina todo esto. Primero lo primero… arreglar la situación con mi chico y luego… luego vemos qué más.

Atte.

¡La confundida!

 

Recordatorio JunpmSun, 03 Jun 2012 23:06:46 +00001542012 20, 2009

No me conformo con dar gracias porque fue SIN violencia!
No me conformo con vivir en un país que da para mucho más y que por la comodidad de gente que prefiere irse por la vía rápida; encima de todo, tenga que dar “gracias” porque no me pasó nada.

 

Hoy fui a dar una conferencia a la Benemérita Escuela Nacional de Maestros y cómo no quejarme, si ahí me robaron las tarjetas, el i-phone, mi IFE y la licencia… todo esto, mientras daba una conferencia de equidad de género en el aula.

Irónico que mientras platicaba acerca de la valentía que se requiere para cambiar al mundo y cuestionarte creencias -para así poder hacer algo diferente- … alguien -amante de lo ajeno- decidiera que era un gran momento para irse en automático por el camino fácil y saquear mi bolsa; correr al supermercado más cercano y vaciar mis tarjetas. Cuando bajé y noté el robo, era demasiado tarde, el daño estaba hecho.
Por si fuera poco, para cerrar con broche de oro, las edecanes del evento que me estaban ayudando a buscar mi celular,  lo único que me decían era: “Nadie tocó su bolsa maestra. Yo creo que ha de haber dejado el celular y sus tarjetas en casa”  Quéeee?! Cómo se atreven?! Si no van a hacer algo al respecto, mejor NO hablen! … ahora resulta que la ladrona soy yo o cómo.

Insisto, este tipo de situaciones me enojan muchísimo. No me conformo con consolarme porque “pudo haber sido peor” o con que “lo material se recupera”. Estas cosas ¡no deberían de pasar! La gente deberíamos poder salir tranquilos a la calle, sin preguntarnos si regresaremos vivos o seremos víctimas de la violencia absurda de este, nuestro amado México.

Yo he vivido la violencia en carne propia. Cuando tenía 14 años, 7 personas entraron a asaltar mi casa con pistola en mano. Y no estoy dispuesta a “dar gracias” porque en esta ocasión corrí con “suerte”  ¡¿Cuál suerte?! No confundamos la leche con la magnesia, esto no es suerte…

Yo, sí creo que las cosas pueden ser distintas; que no tenemos por qué pagar unos por las fechorías de otros! Sí creo que unidos, podemos hacer un cambio. Sí creo que si estudiamos y nos cuestionamos cómo llegamos hasta aquí, encontraremos respuestas interesantes, con soluciones aún más interesantes.
Estoy convencida que hay que apostarle a la educación y sigo trabajando y poniendo mi granito de arena para que esto sea una realidad.
Creo en mi país y no estoy dispuesta a perder la fe, a dejar de confiar en la gente, a salir y caminar por las calles de esta ciudad, segura de que regresaré sana y a salvo a mi casa. Hoy, me siento herida, triste, lastimada…y me he repuesto de cosas mucho peores, pero no estoy dispuesta a acostumbrarme a estos a estos actos, a dejar que dejen de sorprenderme, a que dejen de doler… sin esto, olvidaría que no está bien, que no es normal vivir así y no es el mundo que le quiero dejar a mis hijos -que aún no llegan- ó a mis sobrinas -que ya están aquí-.

Por un México en paz.