Alessia Di Bari

palabrería barata – o no tanto-

Extraños Recuerdos AbrpmTue, 10 Apr 2012 14:33:22 +00001002012 20, 2009

No entiendo por qué te extraño…simplemente ocurre. Hay días –como hoy- en los que te busco incesantemente en mis recuerdos. Ya pasaron años, dos para ser exactos y ni las huellas de otros cuerpos, de otros besos, otros olores, borran el tuyo; es como si tuviera tatuada tu presencia a mi lado.

Lo más curioso de todo, es recordar que –realmente- nunca estuviste a mi lado… no de la forma en que a mí me hubiera gustado y que más de una vez te lloré para que la reconocieras. Ahora entiendo que entregarte mi vida, no fue algo digno, era obvio que me trataras como lo hiciste. Cuando alguien se te entrega así, se pone de pechito para que hagas y deshagas… al final, es lo que estaba pidiendo a gritos.

A pesar de todo… te extraño. No sé eso a mí en qué me convierte; nos hicimos daño y sin embargo, aquí estoy, extrañándote. Mis amigos me molestan cuando pasamos por algún lugar y huele a marihuana… dejaste un acceso directo en mi cerebro, una marca personal, que no me he podido quitar. Invariablemente, el olor a marihuana me prende ¿y cómo no? Durante cinco años, con sus debidas intermitencias, te encargaste de tatuar tu olor por todo mi cuerpo…ahora, aunque el tatuaje ya no se ve, la cicatriz sigue aquí.

Me gusta pensar, que en algunos años, nos encontraremos y nos podremos saludar con cariño; me gusta imaginar que no voltearemos la cabeza como dos extraños, que no jugaremos el juego de los desconocidos… pero quién sabe, al final es sólo un sueño.

Sé que en este juego de víctima-victimario, a ratos tú te sientes la víctima y yo el victimario… en realidad creo que los dos fuimos víctimas de nuestros propios y enfermos patrones. ¡No podía ser mejor! Tú buscando a tú mamá y yo, sintiéndome salvadora de la mía… ¿es que acaso hay mejor pareja? Nunca nos pudimos ver, cada quien vio lo que pudo ver.

 

Carta al amor… que al final, no resultó.

No sé ni por dónde empezar, sólo sé que en algún punto de la carta necesito decirte lo importante que eres en mi vida y lo mucho que te amo.

Descubrirte ha sido un regalo de la vida, no sé cómo expresar lo agradecida y honrada que me siento por tenerte conmigo. Contigo, el mundo parece más ligero y mi vida más alegre… no sé cómo le haces, pero siempre logras traerme al “aquí y al ahora”.

No importa cuántas veces divague, me vaya a otros mundos, me pierda en mis pensamientos, sé que al final de cualquiera de mis viajes, te voy a encontrar.

Nunca pensé que existiera alguien como tú para mí. Siempre soñé con tenerte, desde antes de conocerte y no me perdonaría perderte. Sé que muchas veces, el miedo me toma y tardo –más de lo que quisiera- en entregarme de vuelta.

Más de una vez he querido salir corriendo, despavorida, me asusta el hecho de tenerte. En automático pienso: ¿Y si no es real? ¿Y si no me quiere tanto como dice? ¿Y si me lastima y lo lastimo? ¿Y si estoy confundida? Y si…

Mi cabeza no para y sé que probablemente no pare nunca, pero cada vez tiene menos argumentos lógicos del por qué no debería estar contigo, del por qué no nos convenimos el uno al otro.

Hoy, ya no quiero correr. Estoy lista para entregarme, para ser tuya de todas las maneras que existen y las que aún estamos por descubrir. Vamos juntos, de la mano, aprendamos a jugar en equipo. Yo estoy lista. ¿Tú?

 

 

 

Carta a la intensidad 1

Hay ciertas cosas que me gustaría que supieras de mí, la primera es que soy muuuy intensa. Dicho lo anterior, intensearé al respecto.

Sé que tenemos muy poquito de conocernos y que sólo nos hemos visto una vez, pero para mí ha sido suficiente para poner mi mundo y mi comodidad de cabeza.  Me gustas mucho y eso me pone mal (me saca de control), no estoy muy segura de qué hacer ni cómo hacerlo; me molesta que no hemos podido vernos. Yo hoy, tenía/tengo junta en la noche y la cancelé para poder salir contigo (hice mal en no decírtelo) porque cuando me cancelaste, la neta me enojé porque sentí que el esfuerzo no está siendo parejo.

Mis relaciones no han sido las mejores, he salido muy lastimada y tengo miedo de volver a salir así. Creo en las posibilidades y en hacer las cosas diferentes y eso es lo que estoy haciendo al darme la oportunidad de salir contigo. Yo no sé qué te pase a ti conmigo, ni siquiera sé si te pasa algo.

Diario creo que me vas o te voy a mandar a la chingada, porque me asusta la posibilidad de que lo nuestro sea algo real, pero aquí sigo. Nunca he sido tan honesta con alguien, expresar lo que siento no es cosa fácil… tiendo a guardarme las cosas. Cuando no sé qué decir ni cómo decirlo, lo escribo.

Sé que para habernos visto una sola vez, escribirte esto puede ser una locura; pero me da miedo que no me veas, que no me conozcas como realmente soy. Y esta soy yo: intensa, medio loca, a veces un tanto voluble, dispersa, alocada, pasional, irreverente, a ratos agresiva y un tanto violenta, amorosa, dispuesta a cambiar y aprender, en constante cambio y en una búsqueda incesante por conocerme y seguir creciendo. En ocasiones berrinchuda y caprichosa, pero te confieso algo: ¡lo disfruto muchísimo!  Ah, me tiró al drama más de lo que me gustaría y soy súper llorona. Esta es la Alessia que te puedo ofrecer, si te interesa conocerme después de esto, las puertas están abiertas.

 

Soledad Acompañada

¿Alguna vez se han sentido solos a pesar de estar acompañados? Sé que es parte de la condición humana, esta incesante búsqueda de sentido y de lidiar con la soledad.
Tengo buenos amigos… grandes amigos. Gente cercana a mí y que de verdad amo profundamente. De hecho, puedo decir que si de algo estoy orgullosa en mi vida es de las amistades que tengo, son personas increíbles, que enriquecen mi vida de manera inimaginable. Sin embargo, muchas veces, me siento sola y un tanto incomprendida.
De igual forma, tengo una familia increíble; siempre me han apoyado en todas mis locuras y corduras, en las buenas y en las malas. Mis hermanos son lo mejor del mundo, todos los días aprendo de ellos; mis papás, ¡no podría tener otros… ni querría! Han sido y siguen siendo, mis mejores maestros… de no ser por ellos, no sería la mujer que soy. Y no se confundan, a pesar de todo lo que pueda decir y criticar de mí misma, estoy orgullosa de la mujer que soy.
Yo sé, puede parecer que lo que en realidad sufro es de personalidad múltiple, pero creo que simplemente dejo salir todas mis facetas… cosa que no recomiendo si lo que quieren es tener una pareja. Cuando menos, a mí –hasta el día de hoy- no me ha funcionado, aunque no pierdo la esperanza… supongo que algún día llegará el hombre que esté dispuesto a vivir en un constante sube y baja emocional, junto conmigo. Que no le asuste mi intensidad. Veremos.

 

Amor de una sola vía

Es como si un imán gigante la atrajera hacia él. En realidad no lo conoce, pero es una fuerza que no la deja salir corriendo –como ella quisiera- de su lado.
Espera el momento del día en que él la llame o se haga presente de alguna forma. Sabe que no tiene esperanza alguna; él no es el tipo de hombre que se fijaría en ella como mujer. Tienen una relación intensa y él ha logrado entrar en su vida, de formas que nadie más lo había siquiera intentado.
Nunca antes se había sentido así con alguien, seguramente eso siente cada vez que conoce alguien nuevo, pero por el momento, este sentimiento la invade y se apodera de ella. Se siente maniatada por una soga que sólo ella puede ver.
Tal vez él le recuerda todas sus historias pasadas, tal vez siente que si logra hacer algo diferente con él, el círculo vicioso en el que ha estado metida a lo largo de su vida, se romperá. Tal vez no.

 

Persiguiendo sueños

Perseguir tus sueños no es cosa fácil, hay momentos –como hoy- en los que sientes que son inalcanzables. Otros, en los que estás segura que llegarás a ellos, no importa lo que cueste ni cuánto te tardes.
Yo he tenido grandes sueños a lo largo de mi vida y los sigo teniendo… aunque han ido modificando la forma; el fondo –creo- siempre ha sido el mismo. ¿Alguna vez se han preguntado qué tienen en común todos sus sueños? Los míos siempre acaban en lo mismo o muy parecido.
Trabajo todos los días para hacerlos realidad, a veces me voy por el camino más largo, otras veces tomo atajos y en algunas ocasiones he sentido que no hay camino alguno que me lleve a ellos. Hoy, es un día de esos.
Estoy segura que encontraré la forma, supongo que hoy es mi día libre. Hoy dejaré que sea la vida la que me lleve por donde ella decida; soltaré las riendas y veré qué pasa. No es fácil, amo tener el control de lo que sucede a mi alrededor –aunque sea una ficción y esté segura de eso-, sentir que tengo el control subjetivo de las cosas me hace sentir bien, me da un poco seguridad en este mar de incertezas a lo que llamamos vida.
Tal vez hoy estoy cansada y aunque tengo una dirección clara de hacia dónde quiero ir, me cuesta trabajo sentir que voy hacia el lugar indicado. Por momentos siento que me persigo la cola y que no estoy avanzando, es como si estuviera atorada en el mismo lugar una y otra vez. Quizá por eso la necesidad de escribirlo. Cuando escribo siento que suelto algo, que dejo ir una pequeña parte de mí, probablemente el peso que necesito dejar para seguir adelante.