Alessia Di Bari

palabrería barata – o no tanto-

sueños de posesión MarpmTue, 01 Mar 2011 14:20:14 +0000592011 20, 2009

Dos gotas de sudor recorren su cuello, hasta perderse en el abismo de sus pechos. Su piel está caliente, arde en deseo por aquel hombre…el de la sonrisa inquietante y mirada penetrante. Sólo lo ha visto una vez, pero esa bastó para dejarlo grabado en su cuerpo.

Sueña con ser suya, con sentir cómo la posee por primera vez. Sus cuerpos ya se hablaron y se gustaron;  él todavía se resiste, pero su carne sabe que algún día –pese a él mismo- sucumbirá y la hará su mujer.

Ella sabe que él la desea, no es soberbia, es la convicción que te da conocer el lenguaje de la pasión; además… esa sensación no puede ser errónea, siempre es de ida y vuelta.

Cada que platica con él, pierde todo control de su cuerpo;  la sangre le hierve, el corazón se le acelera, la pupilas se le dilatan, su pecho se enrojece, los pezones se le erectan, sus labios se hinchan y su vagina se dilata. No lo puede evitar, ojalá pudiera…  su cuerpo está listo para recibirlo y él, nada más no llega.

Lo imagina masturbándose pensando en ella… soñando cómo será hundir su verga en el sexo palpitante de ella; esa rajita que se abre sólo para él, que lo ha estado esperando desde el día que se conocieron. A ella le gusta soñar con él soñando con ella.

Arde en deseo y no sabe cómo más hacérselo saber. Ella le coquetea, él hace como que no entiende, pero no se va… sigue ahí, presente.

Están presentes cotidianamente en la vida del otro, en ese mundo virtual es imposible no estarlo. Además, finalmente, es lo único que tienen el uno del otro…ese es su espacio; su lugar de encuentro.

La gente –curiosa- se pregunta, cómo serán en la cama… ella, maestra de la desinhibición y del placer; él, maestro del ingenio y la ocurrencia. Seguro que verlos tener un encuentro virtual, ha de ser de lo mejor que se ha visto en mucho tiempo –quizás no-.  Al final, los dos son personajes de ficción y lo único que tienen el uno del otro, son palabras.

Palabras son lo único que intercambian y ella, no está del todo segura que él quiera intercambiar más que eso.

Su única respuesta… un día de estos. Ante esta respuesta, a ella le gusta imaginar que un día de estos, se perderán el respeto y se dejarán llevar por el arrebato de la pasión; pero igual, un día de estos, se toman unas cervezas y se hacen grandes amigos ó quién sabe, capaz que un día de estos… nunca llega.

A veces cree que lo mejor sería cantársela directamente… ¿jalas o te pandeas? Pero, la posibilidad de que se pandee y ya ni siquiera se coqueteen veladamente, no le gusta. Quien sabe… quizás… un día de estos.

 

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One Response to “sueños de posesión”

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