Alessia Di Bari

palabrería barata – o no tanto-

aprendiendo de límites FebpmThu, 10 Feb 2011 20:45:25 +0000402011 20, 2009

Sacando viejos escritos del tintero…

 

Qué triste es cuando las relaciones, de cualquier tipo, se terminan por un error; sobre todo cuando son de tantos años, tan llenas de historias y de amor.

Es curioso cómo la vida a ratos pareciera que nos obliga a tomar decisiones que aparentemente no queremos, pero que al momento de tomarlas nos hacen sentir mejor.

Límites, ha sido una palabra que he venido escuchando desde hace un rato, que resuena en mi interior día a día, segundo a segundo… me mantiene alerta. No sé que sea peor, muchas veces me lo he preguntado, ¿darte cuenta? o vivir en la ignorancia de tus propios y limitantes patrones.

Hay días que creo que es mejor no saber, “hacerte de la vista gorda” –como dicen por ahí-… hay días que siento que eso te permite –cuando menos a mí- vivir más tranquila. Pero hay otros días, en los que creo que lo mejor es saber y darte cuenta dónde estás, para qué estás y desde dónde estás ahí.

La cosa con esto, es que inevitablemente cuando te das cuenta de algo importante y no te gusta, el paso lógico es cambiarlo; ahí es donde la puerca tuerce el rabo. Cuando lo cambias –de la mejor manera que encuentras- todo cambia. La gente a tu alrededor cambia, habrá quien se reacomode y siga estando ahí contigo y habrá quien no y eso es muy triste.

Algo así es justo lo que me pasó. Cuando me di cuenta de un error –big mistake– que había cometido, ya era demasiado tarde, iba a traer consecuencias. Al principio no estuve dispuesta a pagar el precio de arreglarlo, pero llegó un punto en que ya no pude más y tristemente tuve que hacer algo al respecto.

De principio pensé que había salido bien, que después de todo no iba a ser tan catastrófico como lo había sospechado… tiempo después, todo se derrumbó.

Los precios de los errores siempre se pagan y en ocasiones son muy altos, pero creo que nunca tan altos como seguir ahí.

Lo único que me consuela es saber que esta vez, aunque el precio está siendo más alto de lo que me hubiera gustado, me quedó claro que – cuando menos-  ese error no lo vuelvo a cometer.

Hay juegos que no se juegan, porque siempre –en el mejor de los casos- alguien sale perdiendo. Hay juegos que se juegan solo, sin meter a terceros ni a cuartos ni a quintos… son batallas propias y hay que aprender a lucharlas solito.

En fin… ¿qué puedo decir? Estoy en aprendizaje constante.

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2 Responses to “aprendiendo de límites”

  1. Paty Says:

    Y cual fue el error? Quizá pueda aprender de ello

  2. Antonio Says:

    Me encanta, me siento reflejado 100% en estas lineas, pero hay que seguir aunque a veces cuesta, actualmente me siento en una montaña rusa de emociones y parece que compre todo los tickets, pero se que en algun momento parara y podre seguir aun recordando los buenos momentos, a fin de cuentas son los que cuentan… y Dios en su sabiduria me guia


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