Alessia Di Bari

palabrería barata – o no tanto-

Insuficiencia patológica SeppmTue, 28 Sep 2010 14:43:22 +00002702010 20, 2009

Estoy llegando de junta con mis cuates de Foro Humano –un proyecto del que más adelante les platicaré-, por de pronto, les cuento que vengo algo movida porque me dijeron algo que ya sabía, pero que hoy –finalmente- cuajó.

Me he pasado toda la vida, desde que yo recuerdo, acumulando éxitos, lecturas, estudios, “sabiduría”… tengo 27 años y estoy por terminar mi segunda maestría, además de diversos diplomados, talleres, cursos y demás cosas que he tomado a lo largo de los años.

Doy clases a nivel maestría, escribo para una revista de buena circulación, tengo una sección en un programa de radio en una cadena importante, cada vez me invitan a participar en más medios de comunicación; la gente reconoce mi trabajo, lo valora y le gusta… pero yo, en lo único que puedo pensar es en: “¿Ahora qué sigue? ¿Qué doctorado puedo hacer? En sexología se acabaron mis ofertas académicas –cuando menos en México-“.  Tengo esta maldita sensación de que NUNCA es suficiente, nunca SOY suficiente.

Hoy –en la junta-, un amigo me dijo: “Te la pasas jale y jale aire –constantemente- para poder gritar y ¿sabes una cosa? Tarde o temprano, vas a TENER QUE gritar”. Me dejó pensando, aunado a lo que me dijo otro amigo que estaba ahí: “La única forma de hacerlo, es dejando a un lado las chaquetas mentales y atreviéndote a HACER” y ¡claro!… tiene TODA la lógica, yo me la paso en consulta diciéndole a mis clientes: “La UNICA forma de vencer eso que tanto miedo te da… es haciendo JUSTO eso que tanto miedo te da. No hay otra forma

Sé que puede sonar muy estúpido el que algo tan simple y que además, tengo muy claro en los demás… me frene tanto. Y –como bien me dijeron-… tal vez esa sensación de no ser suficiente nunca desaparezca por completo y sea algo con lo que tenga que estar dialogando constantemente, pero con el tiempo y la acción, cada vez se irá puliendo más y más… hasta volverse una herramienta, como todos los obstáculos y/o debilidades que vamos venciendo en la vida.

Es una sensación chistosa; por un lado estoy contenta, porque creo que finalmente me cayó el veinte del handicap que vengo arrastrando y al mismo tiempo, estoy triste por saber que –como todo- es un proceso y no desaparece de la noche a la mañana.

Como podrán ver, me tocó gang bang terapéutico y si debo ser muy sincera… ¡lo disfruté! Es maravilloso tener la oportunidad de que cuatro terapeutas de ese nivel, me digan lo que ven, pero sobre todo –lo más lindo- es saber que cuento con ellos como amigos, pase lo que pase.

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