Alessia Di Bari

palabrería barata – o no tanto-

El timbre MaramThu, 04 Mar 2010 07:10:45 +0000622010 20, 2009

Jueves 04 de marzo, 4:30 a.m.

Tocan y tocan el timbre de mi departamento, mi perro se vuelve loco de la desesperación, tocan y tocan el timbre. Estoy dormida y no entiendo muy bien lo que pasa.

Después de la doceava vez que suena el timbre, entre sueños decido pararme e ir a investigar quién toca la puerta… pienso que puede ser mi roomie que salió de fiesta, pero no, salgo de mi cuarto y un señor parado adentro del recibidor.

Estoy más para allá que para acá, no entiendo nada… le preguntó qué quiere y me dice: “¿qué haces?”. Me asustó, pero entre que estoy dormida y no entiendo un carajo, lo empujo hacia fuera de la puerta… el hombre asoma la cabeza e insiste en preguntarme “¿qué haces?”.

Es un señor de unos 50 años, canoso, con bigote y está vestido de amarillo; no está borracho… está lo que le sigue de alcoholizado. Le pido que haga favor de sacar la cabeza porque voy a cerrar la puerta, no me hace caso y aún así cierro la puerta… lo aplasto. Finalmente, logro cerrar la puerta, le pongo seguro… tranquilizo a mi perro y me regreso a mi cuarto.

Me meto en las cobijas, no entiendo nada -sigo dormida- pero ahora… asustada. No sé si lo soñé o lo viví. ¿Había un hombre afuera de mi cuarto? ¿Cómo llegó ahí? ¿Por qué estaba la puerta abierta? ¿Qué quería? ¿Quién era?

Estoy conciliando el sueño… el timbre vuelve a sonar una y otra vez; mi perro entra en histeria y yo en cólera. Me despierto, salgo de mi recámara dispuesta a correr a quien quiera que esté afuera de mi departamento pegado al timbre.

Estoy saliendo y sale mi roomie –la que estaba de fiesta- toda espantada… me cuenta la historia.  “El señor está borrachísimo y me viene siguiendo desde el sótano, viene con un amigo y me siguieron hasta el departamento… ¿qué hacemos? ¿hablamos a seguridad?”

Entre risa y risa, -supongo nerviosa- marcamos a la caseta principal y damos aviso… “un señor borracho, vestido de amarillo está toque y toque nuestro timbreSon las 5 a.m.

Finalmente, de tanto ruido que estamos haciendo, se despierta nuestra otra roomie… platicamos en la oscuridad, ya no tengo sueño.

Después de un rato, tocan el timbre otra vez… pregunto quién es, pero esta vez es el de seguridad. Abrimos y me dice que ya tienen a las personas que estaban tocando en el departamento… nos pide una disculpa, nos dice que están muy borrachos –como si fuera excusa suficiente- y que uno de ellos vive aquí y se equivocó de piso.

Yo me pregunto ¿cómo le hizo para confundirse tanto? Él vive en el piso 11 y nosotras en el 4, pero bueno, lo importante es que ya no darán más lata –cuando menos por el momento-.

Platicamos un ratito más acerca de lo sucedido y cada quien se va a su cuarto… decido escribirlo y en lo único que puedo pensar es “si de que los hay, ¡los hay! Qué mala copa le agarró a ese señor

Son las 6:05 a.m.

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