Alessia Di Bari

palabrería barata – o no tanto-

El arte de educar OctpmMon, 19 Oct 2009 14:26:26 +00002912009 20, 2009

Tratando de no sucumbir ante el chantaje emocional de mi perro. Estoy acostada en mi cama y los gritos de “Torito” – así se llama – no cesan.

Tiene más de 20 minutos que lo encerré en el cuarto de lavado, que está tapizado de papel periódico, porque se hizo pipí y popó en la sala. Estoy tratando de seguir las instrucciones de una página que explica paso a paso cómo educar a tu perro, pero creo que él no entiende de razones y de control de esfínteres mejor ni hablamos.

 

Me lo acaban de regalar –la semana pasada-. Es un doberman pinscher miniatura, tiene dos meses apenas, pero ha sido difícil esto de tratar de educarlo.

No puedo evitar pensar en cómo seré como madre algún día que tenga hijos… si soy como con Torito, pobre de ellos. A ratos soy muy blandita y en ocasiones muy dura, me cuesta encontrar el punto medio.

 

Justo en este momento estoy luchando por no ir a abrirle la puerta del cuarto donde está, no ha parado de llorar y además –como ya me tomó la medida- llora con un sentimiento como si estuviera a dos de morir… se priva y no hay poder humano que lo tranquilice.

Apenas tenga dinero, lo llevaré a clases, porque esto no puede seguir así. Tenemos que aprender –los dos- a relacionarnos el uno con el otro.

Aunque bueno, fuera de la pelea por el control de esfínteres que traemos, es una belleza. Es un gran perro, nunca había tenido perros tan chiquitos, es una ratita que ladra. Además, es súper cariñoso, tierno y juguetón.

A pesar que tenemos poquito de convivir, estoy segura que lo vamos a lograr y de la mejor manera.

 

Dios, parece una guacamaya… ¡pega unos gritos que te mueres! Parece que lo estuvieran moliendo a palos. Me pregunto ¿será que funcione la técnica del encierro? Probaré una semana, sino hay ningún tipo de mejoría, dejaremos este martirio a un lado e intentaremos una técnica nueva de entrenamiento para que aprenda a controlar sus esfínteres.

 

En fin, ya les contaré cómo vamos Torito y yo… espero que la próxima vez, sean noticias más alentadoras y esperanzadoras.

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2 Responses to “El arte de educar”

  1. karlabelinda Says:

    Heeey Ale!

    Me parece que vamos a tener que abortar misión con el cuarto de castigo, ahora creo que lo mejor es la indiferencia, si si sí, eso acabo de leer (en otra página pinchona)…

    Creo que yo sería una madre que cambia de método de educación sin control, en el fondo siento que “algo” tiene q funcionar.

    Que difícil esto de la educación o tal vez sólo seamos impacientes… torito sólo lleva una semana en la casa jajaaja

    Besos!


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