Alessia Di Bari

palabrería barata – o no tanto-

sólo por hoy AgoamThu, 13 Aug 2009 00:54:50 +00002242009 20, 2009

Hoy, después de tres semanitas de vacaciones, finalmente regresé a mis clases. Tenía muchas ganas de estar ahí, disfruto los miércoles de constelaciones. Cada clase salgo con una emoción nueva, un sentimiento para acomodar, un veinte nuevo, una duda en la mochila y la incertidumbre que no se hace esperar…pero me gusta – seguramente soy hija de la mala vida-.

Estar en el entrenamiento ha sido un proceso muy enriquecedor a nivel personal, he podido darle un giro a muchos de mis problemas, darles una visión distinta y eso me tiene muy contenta.

Para los que no saben de qué estoy hablando, pues les platico brevemente. Constelaciones Familiares es una técnica terapéutica y yo estoy en el entrenamiento para ser consteladora. Ya que me eché el gol – pues me lo echaré completo – para mayores informes se pueden meter a www.constelaciones.com.mx y ver de qué se trata.

En fin, lo que quería compartir es mi emoción por haber regresado a clases – no puedo ser así de ñoña- pero pues ni modo, soy muy fan de lo que estudio y los quería hacer partícipes de mi emoción. Hoy fue un buen día.

Creo que cuando suelto el control sobre algo, la vida siempre –indudablemente- me sorprende y hoy, no fue la excepción. Así que… ¡gracias por la sorpresa vida!

Y sí, hoy ando muy optimista… aprovéchenme porque no siempre es así. Déjenme disfrutar –y disfruten junto conmigo- que hoy fue un buen día. Y yo –cual alcohólica en recuperación- ¡sólo por hoy!… mañana, la vida dirá.

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Cumpliendo propósitos AgoamTue, 11 Aug 2009 11:08:14 +00002222009 20, 2009

¡Qué difícil es hacerse un hábito! Apenas llevo dos días yendo a caminar a Chapultepec y estoy muerta.  Seguramente hay gente con mala condición física y yo.

 

La gente que conozco que hace ejercicio dice que después me va a dar más energía, en lugar de chupármela. Si ustedes lo dicen…

 

Ayer regresé a mi casa después de caminar y me quedé dormida como 2 horas y estuve cansada todo el día; para las once de la noche, se me cerraban los ojos. Entonces entendí que yo – como niña chiquita- necesito cansarme para dormirme temprano (pero esa es otra historia).

 

Hoy también fui a caminar, regresé hace unos momentos y me dolían los pies, pero no hice mucho caso. Cuando me metí a bañar me di cuenta que están todos ampollados – ni aguanto nada, caray- .

 

No sé qué me traigo con el ejercicio, nunca me ha gustado… he entrado a todas las disciplinas habidas y por haber y nada. No le encuentro el gusto, me pone de mal humor. Pero según yo, este año –aunque no me guste- trataré de moverme un poco más. Aunque sea caminar… la idea es mover el esqueleto, porque está un poco anquilosado y tengo que hacer algo por él.

 

Así que, ya les iré contando cómo me va con mi propósito. Creo que cada año me lo propongo… a ver si este es el bueno.

 

La Sabiduría de la Galleta AgoamMon, 10 Aug 2009 00:50:51 +00002212009 20, 2009

El mayor placer en la vida es hacer lo que otros dicen que uno no puede hacer”. Esta fue la frase que me salió en las famosas galletas de la fortuna la última vez que comí en un restaurante japonés. Tengo cierta fijación con las frases de estas galletitas; tengo la costumbre de guardarlas por un tiempo en mi cartera. Se van reemplazando unas a otras conforme me salen nuevas frases.

Esta tiene desde el lunes en mi cartera y hoy la volví a leer y me quedé pensando en la frase. ¿Será cierto? Puede ser.

No sé si por casualidad o causalidad, pero estoy pasando por algo relacionado a la frase.

Esta semana, por ejemplo, una buena amiga me marcó y en la plática me decía: “Di Bari, saca un blog más corporativo, así no te puedo recomendar con nadie”. Esto me lo decía porque conoce a alguien que podría estar interesado, pero le da pena recomendarme por aquello de los relatos “eróticos” que hay en el blog. Me pedía que los quitara o que abriera otro blog más serio y/o corporativo.

Yo contesté – con mi muy acostumbrada terquedad- que no se me daba la gana. ¿Por qué? Pues porque sería traicionarme a mí misma. La realidad es que todo lo que he escrito es porque me nace contarlo; siento que tengo que escribirlo. Tiene una razón de ser.

Estoy en la búsqueda de mi camino de vida, me gusta escribir, pero sobretodo me sirve de desahogo. Y pues sí, me da tristeza que haya gente –incluidos amigos y familiares- a los que les cause tanto conflicto que yo escriba este tipo de relatos (en los que menciono palabras como vagina, o peor aún vulva), pero tampoco puedo hacer mucho –sólo seguir escribiendo-.

No sé, lo único que sé es que esas historias también son parte de mi vida y de quien soy. Esa también soy yo.

Soy un poco de todo, por eso aquí hablo –o mejor dicho, escribo- un poco de todo. Soy sexóloga, soy comunicóloga, soy fanática del séptimo arte, soy terapeuta floral, soy sanadora con energía, soy mujer, soy amiga, soy amante, soy compañera, soy hija, soy todas esas y más en una. A veces muestro una parte de mí y en ocasiones otra, pero todas me conforman y me definen de alguna manera o de muchas.

En la escritura he encontrado una forma de amalgamarlas todas, de hacerlas parte de mi sin que se peleen entre sí y si para esto tengo que pagar el precio de perder a uno que otro seguidor en el camino, pues no me importa. Estoy dispuesta a pagarlo.

Se agradece de todo corazón el intento de ayudarme – a su forma, seguramente la única que conocen- pero, finalmente yo también tengo todo el derecho de no aceptar los términos y condiciones de la misma; sobretodo, si por aceptarla voy en contra de quien soy.

Así que, regresando a la galleta y a la frase de la semana: “El mayor placer en la vida es hacer lo que otros dicen que uno no puede hacer” en este caso fue muy atinada. Yo estoy haciendo lo que más de uno creen que no debo hacer y se siente bien. Esta soy yo y me gusta.

 

llamadas bizarras AgoamSat, 08 Aug 2009 01:16:36 +00002192009 20, 2009

Filed under: escritos de ayer y hoy — Alessia Di Bari @ 1:16 AM
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Cuando estuve buscando roomie para compartir depto., vino a verlo un chavo que vive en los mismos edificios donde yo vivo. Todo estuvo bien, me cayó bien, un tipo muy amable; pero finalmente por diferentes cuestiones, terminé escogiendo a la chava que ahora vive conmigo.

 

Se preguntarán para qué estoy contando esto, pues es para dar una especie de preámbulo acerca de quién es el muchachito en cuestión del que voy a hablar.

 

La cosa es que yo lo conocí a principios de julio, cuando vino a conocer el departamento (como ya había mencionado) y de ahí, evidentemente, no volví a saber nada de él. O sea, platicamos 15 minutos (cuando mucho) y esa  fue la primera –y única- vez que lo ví.

 

La cosa es que –para no hacer más largo el cuento- ayer en la madrugada me marcó. ¿Para qué? Sólo él sabe, porque estaba un poco –sólo un poco- borracho. Entre que yo estaba dormida y no coordinaba nada bien y él no hablaba muy claro que digamos, fue una conversación un tanto complicada. En primera porque me costó trabajo identificar quién era, la verdad es que no me acordaba de él y segunda, porque no entendía para qué me marcaba. Hasta el final entendí que me quería invitar unos alcoholes – si es que todavía quedaba algo- a lo cual, por obvias razones, tuve que verme en la penosa necesidad de rechazar su invitación.

 

O sea, pero la cosa aquí es…¿alguien me podría explicar por qué un hombre que conocí hace un mes, con el cual no compartí más de 15 minutos, consideró que marcarme borracho un jueves en la madrugada –para invitarme a tomar una cubitas- era una buena idea?

 

Hombres… sean tantito más creativos y sensibles a las necesidades de una mujer. No es una buena táctica de ligue hablar borrachos de madrugada a alguien que apenas conocen y si no era ligue y era un intento de fomentar un bonito lazo de amistad, de igual manera es una pésima técnica. Se marca antes de la fiesta, no cuando ya vas de salida de la fiesta.

 

Entre manías te veas AgopmWed, 05 Aug 2009 22:01:23 +00002162009 20, 2009

Cuando estoy en el cine, me olvido de todo. Entro como en un trance místico.

Pocas cosas disfruto tanto como una buena película; la otra, se las dejo a la imaginación. Por lo tanto, hay cosas que me molestan sobremanera cuando interrumpen o fisuran de alguna forma mi ritual.

Hoy fue un día de esos, donde todo lo que puede pasar… pasa.

 

Llegué al cine y desde la compra del boleto, todo indicaba que las cosas no iban bien. El aparatito que lee la tarjeta de cliente frecuente no servía, así que mis puntos no se acumularon y eso fue suficiente para que hiciera un coraje de aquellos. La ley de la atracción, a partir de ahí, hizo lo propio y todo fue de mal en peor.

Ya en la sala, me tocaron todas las combinaciones –malas combinaciones- que me podían tocar.

 

1) Una pareja que no dejó de platicar TODA la película y hacer comentarios súper atinados acerca de lo que va a ocurrir a continuación, como… “se va a morir, ¿ya viste?” ó “no manches, seguro ese que parece inocente, es el asesino”. Todos sabemos que hay gente inteligente y perspicaz que se da cuenta de este tipo de cosas y ata cabos rápidamente, pero por favor, los demás no necesitamos enterarnos de sus siempre atinadas elucubraciones.

2) Un señor contestó el celular y como si eso no fuera suficiente, estuvo hablando súper fuerte; echándose la conversación del siglo mientras la película se seguía proyectando y una con el ojito Remy en el asiento contiguo. Como bien dice el refrán: “¡a ver al cine y a platicar al parque!” Se hubiera agradecido el detalle de salirse de la sala a contestar la urgente llamada del compadre.

3) Me encantan lo niños, pero no en el cine. Meter niños a una película para adultos, me saca de mis casillas. Tener el llanto incontrolable de un niño trepanándote el cerebro, no es nada agradable y menos cuando tienen el tino de llorar en el momento más álgido de la historia.

4) Para finalizar, atrás de mi, había un cuate –intentando ligar con la reinita de a lado, supongo- haciéndole de traductor durante TODA la película. Gente, para eso se inventaron los subtítulos y si no saben leer, no es mala onda, pero entren a la que está doblada al español. Tenemos la fortuna de vivir en el país con los mejores actores de doblaje, de verdad.

 

En fin, me podría seguir con muchas más, pero creo que estas son suficientes para dejar claro mi punto. Por favor, cuando vayan al cine, acuérdense que no están solos – hay más gente con ustedes- , que probablemente disfrute de esos momentos a solas y en el anonimato que brinda esa acogedora oscuridad. Habemos varios para los que esta entretenida actividad –ir al cine-  tiene hasta un cierto tinte sagrado. Pórtense como la gente decente que son y disfruten la película sin molestar al prójimo.

 

Petición – cuasi súplica- de una amante del celuloide.

¡Gracias!

 

Un viernes por la noche… AgoamTue, 04 Aug 2009 11:55:41 +00002152009 20, 2009

Ahí estaba él, mirándola como si jamás hubiera visto a una mujer… en sus ojos había un brillo especial. Parecía como si el universo estuviera comploteando a favor de ellos, la noche era mágica.

Estaban adentro de su coche, ella le iba a dar aventón al suyo porque afuera llovía. Se estacionaron justo a lado de su camioneta, ella apagó el automóvil y con él las luces se fueron por completo.

 

Finalmente estaban solos.

Sabían que estaban haciendo algo prohibido: él, maestro de aquella universidad de prestigio, casado y 13 años mayor… ella, alumna suya.

 

– Muchas gracias por el aventón.

– [ella, sonriendo como una tonta] No hay nada que agradecer, lo hago con mucho gusto.

-Bueno, pues… estamos en contacto.

 

Cuando parecía que todo iba a terminar inocentemente, se abrazaron, para finalmente –después de darle muchas vueltas- despedirse.

 

Se fundieron en un abrazo, podían sentir como la respiración de ambos estaba agitada. Ella decidió tomar la iniciativa y le mordisqueó la oreja (siempre ha tenido una cierta fijación erótica con las orejas).

Él no pudo seguir fingiendo demencia.

 

La tomó entre sus brazos y la sentó a horcajadas encima de él.

Su respiración era agitada, entrecortada. Ella podía sentirlo contra su cuerpo, firme, turgente. Lo tomó entre sus manos, le gustaba sentir cómo palpitaba de excitación.

 

Él metió la mano, una cálida humedad le dio la bienvenida. Ella no podía parar de gemir, todo lo que él hacía la volvía loca; era como si pudiera leer su mente y saber exactamente qué es lo que quería y necesitaba en esos momentos.

 

Sus mentes estaban en blanco, no podían – ni querían- pensar en nada más; mucho menos, en las consecuencias que esto traería para su futura relación.

 

Parecía que ese gozo era infinito, prometía no acabar nunca. Ella estaba siendo presa de un remolino de pasión, nunca antes había experimentado algo así – aunque eso claro, jamás lo aceptaría ante él-.

Él recorría su cuello, sus pechos, su cuerpo entero… con los labios, con la lengua… reconociendo cada centímetro de piel; esa piel con la que tantas noches había soñado, ese cuerpo que ansiaba desde hacía ya unos meses hacer suyo.

Ella estaba lista para ser penetrada, se lo pidió a gritos… su cuerpo gemía, se retorcía de placer, su vagina estaba lista para recibirlo.

 

Él – en un arrebato de falsa moral-  la tomó con fuerza de los brazos y la separó de él. Le dio un beso en la frente, le pidió una disculpa y se bajó del coche.

Ella, desconcertada, vio como se subió a su camioneta, encendió y se marchó.

 

estado de caos AgopmMon, 03 Aug 2009 16:52:39 +00002142009 20, 2009

Filed under: escritos de ayer y hoy — Alessia Di Bari @ 4:52 PM
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Salgo sin rumbo definido, sólo tomo el coche y manejo. No quiero estar en la casa, me asfixio. Necesito aire. Tengo náusea.

 

Cierro los ojos y sólo tengo un pensamiento, recurrente y absurdo. Quiere salir, pero no lo dejo. Necesito un trago.

 

Justo hoy me puse a dieta. Tengo mucha ansiedad. Todo se me antoja, no puedo dejar de pensar en comida. Tengo hambre. Tengo sed. Tengo sueño.

 

Me siento en trance, no sé si por el barniz que le echaron a mi clóset o simplemente así amanecí.

 

La náusea persiste. Quiero vomitar, aunque parece que escribir causa el mismo efecto; es como vomitar palabras sin ningún propósito. El único propósito: sacarlas. Ocupan mucho espacio adentro de mí. Necesitan salir.

 

Estoy sentada, adentro de mi coche, en el estacionamiento del edificio donde vivo. No quiero salir. Tengo calor. Estoy sudando.

 

Escucho ruidos. No vienen de afuera, están adentro de mí, en la cabeza. No se callan. Grito, pero no desaparecen. El ruido persiste.

 

Quiero llorar, las lágrimas no salen. Quiero gritar, el sonido se ahoga en mi garganta. Quiero salir, no puedo.

 

Quiero escribir algo con más sentido, mi mano no obedece. Sigue su impulso y escribe estas palabras. NO QUIERO. SI QUIERO. NO PUEDO. SI PUEDO. TENGO MIEDO. SOY VALIENTE. QUIERO SALIR. AQUÍ ESTOY BIEN.

 

Me rindo ante ella. La pluma cede. Dejo de escribir.