Alessia Di Bari

palabrería barata – o no tanto-

Un viernes por la noche… AgoamTue, 04 Aug 2009 11:55:41 +00002152009 20, 2009

Ahí estaba él, mirándola como si jamás hubiera visto a una mujer… en sus ojos había un brillo especial. Parecía como si el universo estuviera comploteando a favor de ellos, la noche era mágica.

Estaban adentro de su coche, ella le iba a dar aventón al suyo porque afuera llovía. Se estacionaron justo a lado de su camioneta, ella apagó el automóvil y con él las luces se fueron por completo.

 

Finalmente estaban solos.

Sabían que estaban haciendo algo prohibido: él, maestro de aquella universidad de prestigio, casado y 13 años mayor… ella, alumna suya.

 

– Muchas gracias por el aventón.

– [ella, sonriendo como una tonta] No hay nada que agradecer, lo hago con mucho gusto.

-Bueno, pues… estamos en contacto.

 

Cuando parecía que todo iba a terminar inocentemente, se abrazaron, para finalmente –después de darle muchas vueltas- despedirse.

 

Se fundieron en un abrazo, podían sentir como la respiración de ambos estaba agitada. Ella decidió tomar la iniciativa y le mordisqueó la oreja (siempre ha tenido una cierta fijación erótica con las orejas).

Él no pudo seguir fingiendo demencia.

 

La tomó entre sus brazos y la sentó a horcajadas encima de él.

Su respiración era agitada, entrecortada. Ella podía sentirlo contra su cuerpo, firme, turgente. Lo tomó entre sus manos, le gustaba sentir cómo palpitaba de excitación.

 

Él metió la mano, una cálida humedad le dio la bienvenida. Ella no podía parar de gemir, todo lo que él hacía la volvía loca; era como si pudiera leer su mente y saber exactamente qué es lo que quería y necesitaba en esos momentos.

 

Sus mentes estaban en blanco, no podían – ni querían- pensar en nada más; mucho menos, en las consecuencias que esto traería para su futura relación.

 

Parecía que ese gozo era infinito, prometía no acabar nunca. Ella estaba siendo presa de un remolino de pasión, nunca antes había experimentado algo así – aunque eso claro, jamás lo aceptaría ante él-.

Él recorría su cuello, sus pechos, su cuerpo entero… con los labios, con la lengua… reconociendo cada centímetro de piel; esa piel con la que tantas noches había soñado, ese cuerpo que ansiaba desde hacía ya unos meses hacer suyo.

Ella estaba lista para ser penetrada, se lo pidió a gritos… su cuerpo gemía, se retorcía de placer, su vagina estaba lista para recibirlo.

 

Él – en un arrebato de falsa moral-  la tomó con fuerza de los brazos y la separó de él. Le dio un beso en la frente, le pidió una disculpa y se bajó del coche.

Ella, desconcertada, vio como se subió a su camioneta, encendió y se marchó.

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6 Responses to “Un viernes por la noche…”

  1. mktbabe Says:

    ¡Doctora! q bonito su post…. =P

  2. Literalmente me agrada mucho. Se parece a la anécdota del Padre en la sacristía…

    LLega la chica más guapa y codiciada del pueblo, se para frente a él y le dice: “Padre, confieso que lo deseo desde hace mucho tiempo y hoy me lo quiero comer, padre”. Ella se desnuda en un instante ante sus ojos que no dan crédito a la escena. El Padre después de enmudecer unos momentos, cae de rodillas ante el Cristo crucificado, lo mira a los ojo y le pregunta suplicante: “Jesús mío… ¡¿Qué hago?!” A lo que responde Jesús con enojo: “¡Desclábame, pe..dejo!”

  3. Paula Says:

    Eso me suena a una fantasía que ya me hubiera gustado hacer realidad a mí en mis días de estudiante….
    *soñando*


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