Alessia Di Bari

palabrería barata – o no tanto-

Pía… un día después. AgopmSat, 01 Aug 2009 19:07:12 +00002122009 20, 2009

Pía acaba de cumplir 18 años. Se siente extraña, la gente la trata diferente desde que cumplió años. Piensa cómo un día cambia toda una existencia. De un día a otro dejó de ser niña para ser adolescente, el día que le bajó la menstruación por primera vez. Ahora de un día a otro, deja de ser adolescente para ser mujer.

Ve su cuerpo frente al espejo, no siente que haya cambiado en nada, es sólo un día y sin embargo, la gente le habla distinto. Ya tiene permiso de llegar más tarde a casa, de tomar, de manejar, de tener novio, de hacer lo que quiera. Con un día más que el anterior, ya tiene su vida en sus manos con todos los privilegios y responsabilidades que esto conlleva.

Explora su cuerpo frente al espejo, buscando algún cambio, algo que le indique que ya no es una adolescente, que marque el cambio de vida que está teniendo. Detiene su mirada en el pubis, lleno de vellos negros, cubriendo su sexo. Pareciera que en ese remolino de vellos se esconde algo. Algo muy suyo. Siente una necesidad imperante de volver a ser niña, de regresar donde todo comenzó.

Así, viéndose al espejo, observando su cambio toma unas tijeras y empieza a recortar todo el vello que cubre su pubis. Con cariño lo corta todo, hasta que queda una pequeña pelusa que apenas cubre su vulva. Toma un rastrillo y empieza a rasurar lo que resta –siendo en todo momento observadora de lo que está ocurriendo- hasta que está completamente limpia.

Se observa nuevamente frente al espejo, con la curiosidad de una niña que reconoce su cuerpo, que lo explora para hacerlo suyo.

Se acuesta en posición fetal, se acurruca como si estuviera en el vientre de su mamá y empieza a mecerse recordando cómo se sentía. Cierra los ojos y se deja llevar por el momento, por las sensaciones que su cuerpo le marca.

De pronto, Pía se encuentra en un mundo nuevo, es como si estuviera soñando -tal vez entró en trance sin querer-, no importa. No sabe qué está pasando, pero decide vivirlo y ver qué pasa. Con la memoria perfecta – que caracteriza al cuerpo- revive momentos mágicos adentro del vientre de su madre. Siente como flota, ligera como una pluma, segura como nunca más se ha sentido desde aquel entonces. Se siente protegida, contenida. Está adentro de su mamá. Las lágrimas se escurren por su rostro.

Después de un rato así – que le parece la eternidad misma-, siente como una luz ilumina todo su cuerpo. Se ve a sí misma como una oruga al momento exacto de convertirse en mariposa. Abre los brazos y emprende el vuelo. Deja la seguridad de la crisálida para vivir su vida, ahora como mariposa.

Cuando se da cuenta, está tirada boca arriba en el piso de su cuarto, moviendo los brazos como si quisiera volar. Se levanta, se mira una vez más al espejo y al igual que la mariposa que un día dejó de ser oruga… Pía rompe el esqueleto externo de la crisálida que la envolvía para salir y vivir la vida.

Recordó que para la vida un día es más que suficiente… un día dejó de ser feto, para nacer y respirar por su cuenta… un día dejó de ser niña, para convertirse en adolescente… hoy deja de ser adolescente, para convertirse en mujer.

Se mira al espejo, sonríe y emprende el vuelo.

Anuncios
 

2 Responses to “Pía… un día después.”

  1. mary elena escalante Says:

    HOLA ALESSIA, ESCRIBES PRECIOSO, ME PARECE QUE PODRÍAS TAMBIÉN SER ESCRITORA. ¿QUÉ ESPERAS?.
    UN BESO
    MARY ELENA.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s