Alessia Di Bari

palabrería barata – o no tanto-

Pía, la niña que no podía gritar. JulpmWed, 15 Jul 2009 20:42:30 +00001952009 20, 2009

Lo más curioso del caso, es que desde que nació, siempre ha hablado muy fuerte – como todos en su casa- ; incluso la gente cree que grita todo el tiempo, es más, la catalogan como gritona.

Entonces, se preguntarán… ¿cuál es el problema, no que no podía gritar? El problema es que nunca ha podido gritar lo que su alma le pide. Lo intenta de otras formas; le da tos constantemente y vomita a la menor provocación, pero esto sólo la deja más frustrada.

Sufre de ataques de ansiedad, no se puede estar quieta, es como si su alma se quisiera expresar, pero no la deja salir. Necesita gritar, pero hay algo que acalla su dolor, que no lo deja salir.

Cuando ha intentado gritar, la voz no sale… se siente atascada, como si hubiera algo que no la deja ser, que le impide expresar sus sentimientos más profundos.

Viene de una familia de afónicos, en su casa todos gritan sin gritar… todo mundo alza la voz para ver si así logran expresar algo de todo eso que vienen cargado generación tras generación… nadie lo ha logrado.

Pía no sabe cómo, pero quiere romper con la tradición de afonía de su casa… quiere gritar… quiere expresar… dejar que salga. Aunque el sólo hecho de pensarlo, la hace sentir mal; sería traicionar a tantas y tantas generaciones que antes que ella han hecho lo mismo. ¿Quién es ella para romper con semejante tradición? ¿Es que acaso Pía es especial? ¿Tiene algún tipo de don que su familia –e incluso ella misma- desconocen?

Hoy parece que es un día especial. Hoy amaneció de un humor particular. Se mira al espejo. La voz de siempre la saluda y como siempre lo único que dice es: “DEJAME SALIR”… es una voz ronca y fuerte… son gritos de desesperación, de dolor, de angustia, de hartazgo… sólo dice… “DÉJAME SALIR”

Esta vez Pía decide hacer algo diferente – en lugar de gritar más fuerte que la voz que siempre escucha- y como quien lucha con pasión por una noble causa… pone las manos sobre su garganta y la empieza a abrir – con la destreza, habilidad e imaginación que sólo un niño puede tener-.

Duele, pero ya es momento. De su garganta empiezan a salir chorros como de chapopote, un líquido negro y denso… por momentos parece que se ahoga… pero mantiene abierta la garganta con sus dos manitas, esperando y observando cómo sale todo eso que ha estado ahí por tanto tiempo. El tapón que por generaciones ha estado en la familia de Pía, finalmente ha sido liberado.

Se puede ver perfectamente como empiezan a vibrar sus cuerdas vocales, a resonar entre ellas… sus músculos están relajados, sin presiones. Con la misma fuerza con la que abrió su garganta, ahora lo hace en sentido contrario. Creando conciencia de todo lo que ha hecho.

Al cerrar, queda una pequeña cicatriz, la cual Pía ve con orgullo – se dibuja una enorme sonrisa en su rostro-. Ha sido una batalla ardua y le gusta ver su “herida de guerra”, que le recuerda que todo tiene un precio en esta vida y el que ella estaba pagando era demasiado alto.

Prefiere la libertad de expresión a la comodidad del hogar.

Así, Pía se convirtió en su voz… delicada, sensible, cálida y abierta.

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4 Responses to “Pía, la niña que no podía gritar.”

  1. Karla Belinda Says:

    me agrada el cuento, creo que todos tenemos algo de Pìa…


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